Las Misiones Jesuíticas Guaraníes

LAS MISIONES JESUITICAS GUARANIES
INTERVENCIONES EN SAN IGNACIO MINI Y SANTA ANA.
Arq. Carlos Pernaut
1. INTRODUCCION
Desde enero de 2009 a octubre de 2010 se desarrollaron en las reducciones de San Ignacio y Santa Ana trabajos de restauración y puesta en valor.
Las intervenciones permitieron analizar aspectos de la construcción original y de las tareas de conservación desarrolladas a partir del siglo pasado.
En una primera etapa del trabajo que estamos proponiendo, se analizará la reducción de Santa Ana, procurando la interpretación de los elementos fundamentales de la traza y de los edificios subsistentes.
2. LAS INTERVENCIONES ANTERIORES
En 1938 el arquitecto de la Dirección General de Arquitectura de la Nación Mario J. Buschiazzo solicita a la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos  “…la necesidad de intervenir con urgencia para evitar inminentes derrumbes” en San Ignacio. La obra estuvo a cargo del arquitecto Cordes hasta fines de 1940 y desde 1941 a 1948 del arquitecto Carlos Luis Onetto.
Trabajos de mantenimiento y obras puntuales de restauración se continuaron realizando a lo largo del tiempo, efectuados por la Dirección de Arquitectura de la Nación o por el Programa Misiones Jesuíticas de la Provincia de Misiones, con la supervisión de la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos.
En los últimos años, a través de la colaboración de World Monuments Fund y otros organismos, el Programa Misiones Jesuíticas de la Provincia de Misiones, procedió a la restauración de la fachada y del portal lateral del Templo.
Santa Ana en cambio, llega a las últimas décadas del siglo XX con escasos trabajos de puesta en valor que consistieron fundamentalmente en tareas de liberación de la selva que impedía el reconocimiento de las ruinas y el apuntalamiento y mantenimiento de las estructuras fundamentales de la Iglesia y el Colegio. A mediados de los 90 se construye el Centro de Interpretación por parte de la Dirección de Arquitectura de la Nación. Convenios firmados por la Provincia de Misiones con la Nación y con la Universidad Federico II de Nápoles posibilitaron efectuar relevamientos arquitectónicos y arqueológicos y recuperar el huerto y su sistema hídrico.
4. LAS OBRAS DE RESTAURACION
4.1.
En el caso de San Ignacio la evaluación actual en términos de autenticidad parte del valor histórico y cultural de la intervención ejecutada a mediados del siglo XX.
La restauración y puesta en valor realizada por Onetto, representan el más importante trabajo de este tipo emprendido en la Argentina hasta ese momento.
Los asesoramientos y tareas concretas de conservación del patrimonio de diversas escalas, realizados por Mario J. Buschiazzo, asesor de la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos, tanto en las Misiones Jesuíticas y en Argentina, como en otros países de América, tuvieron una enorme repercusión e influencia en su época.
San Ignacio es hoy un testimonio privilegiado de la política de conservación de la primera mitad del siglo XX y un exponente de las tendencias de la época.
En este sentido, fue inscripta en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO
En 1994.
El Pliego de la última intervención especificó claramente que “La propuesta de tareas se orienta a consolidar la imagen del Sitio con mayor escala monumental en estructuras que resultan claves para la comprensión del sistema espacial de los poblados jesuíticos- guaraníes”.
Desde este punto de vista, en San Ignacio se debió resolver la sustentabilidad de las ruinas y poner en valor la intervención de Onetto.
En Santa Ana el panorama era diferente; prácticamente todo estaba por hacerse.
El resultado de esta etapa, consolidó la recuperación del huerto y su subsistema hídrico ya realizada y permitió una nueva imagen del entorno de la plaza, a través de trabajos de puesta en valor de la Capilla, en el acceso; y de la Iglesia, el Colegio, los talleres así como las explanadas que jerarquizan su frente principal.
De acuerdo a los Documentos de la Licitación: …”es la que posee mayor potencialidad monumental, apoyándose en los desniveles del terreno, un despliegue de estructuras que aprovecha óptimamente los espacios y vestigios vinculados a una calidad pétrea excepcional, para recibir una intervención de acuerdo a los criterios internacionales”.
Santa Ana planteó el desafío de una obra de gran magnitud que debe servir de base a los trabajos, que con continuidad y coherencia, permitan mostrar una restauración del siglo XXI.